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jueves, 4 de mayo de 2017

Lemuria y la Llama morada

A la hora de trabajar con la energía Lemuriana es inevitable hacer uso de una de las llamas de los 7 rayos, la llama o rayo morado.
Los rayos son manifestaciones energéticas que nos ayudan a superar y trascender una serie de temas, de “vivencias” o lecciones, como queramos entenderlo.
Cada rayo vibra de una determinada manera, con una longitud de onda particular que va a hacer que resuene con una serie de improntas energéticas. Con ellos podremos trabajar las proyecciones, transformaciones y formas de pensamiento de manera consciente. Su uso y aplicación, genera una alquimia mágica en nuestras células, envolviéndolas en luz y liberando los patrones caducos.
Son siete rayos, siete, número mágico que resuena con 7 días de la semana, 7 chakras mayores, 7 glándula en el cuerpo, 7 colores del arcoíris...
 En el dominio de las energías de quinta dimensión, está la tarea de trabajar y dominar cada uno de los rayos. Cada uno de nosotros, resonamos principalmente con un rayo, con aquel del cual procedemos y con un rayo secundario de acuerdo a nuestra naturaleza energética.
La energía del rayo morado tiene que ver con la transmutación, la libertad, el cambio y la liberación. Se trata de un fuego purificador que quema y transmuta las energías que no están en equilibrio, liberándolas de seguir padeciendo el ciclo kármico establecido.
Cada elección, cada hecho, genera una consecuencia. Un agravio genera un karma negativo. Si el efecto es positivo, se llama Dharma.
En época de cambios, transformaciones y liberaciones de temas que ya no nos sirven, se hace muy necesaria la utilización de la llama morada para trascender el aprendizaje y no generar más karma.
La energía lemuriana está muy en consonancia con la llama morada de la transmutación, de la liberación. Así, la usaremos en aquellos ejercicios en los que hayamos liberado memorias, viejos patrones, dolor, miedo...para quemar y anular el karma liberado y restablecer el equilibrio.
Además de trabajar con la visualización en este tema, podemos ayudarnos de algunos cristales que resuenan especialmente con este rayo:


·         Sugilita
·         Tanzanita
·         Purpurita
·         Amatista
Vamos a hacer un ejercicio para potenciar la visualización de la llama morada y sentirnos cómodos usándola.
Para aquellos que se sienten cómodos con el trabajo con los ángeles, pueden invocar la presencia de San Miguel o de Saint Germain, Maestro de la llama morada,  pues su presencia también activa el uso de la llama.
·         Coge tu cristal morado. Prepáralo para trabajar con él, limpiándolo y sintonizándote con él como hemos comentado anteriormente.
·         Si dispones de varios cristales, colócalos a tu alrededor haciendo un círculo o un triángulo si dispones de tres piezas. Si sólo tienes una pieza, cógela entre tus manos.
·         Conéctate a tierra y establece conexión con su Ser superior.
·         Respira pausadamente y presta toda tu atención al cristal que tienes entre las manos o a los que te rodean. Observa tu cuerpo. Relájalo.
·         Visualiza como una luz morada comienza a envolverte.
Es posible que si tu tercer ojo está abierto, puedas ver colores, ráfagas de color morado, pequeñas lucecitas...o que sientas la presencia de tu ángel de la guarda, Maestros o Guías personales.
Abandónate a las sensaciones que te llegan a través de esta luz morada. Permítete sentir y liberar todas las energías que ya no correspondan que estén contigo.
No es necesario que entiendas o sepas, una a una, todas las energías que liberas a que corresponden. La gran mayoría de las veces, no lo sabrás, ni tampoco te hará falta saberlo. Recuerda que es la mente la que pide saber, el alma ya conoce.
Así que confía ciegamente en tu Ser superior y deja que él decida cuando liberar improntas energéticas y cuáles. Acéptalo para tu mayor bien en este momento.
Si no visualizas nada, no te preocupes. Con tu intención y tu petición el trabajo, se hará igualmente a como si lo vieras.
·         Puedes expresar tu intención al hacer uso de la llama morada mediante una afirmación. A modo de ejemplo te dejo ésta:

En nombre de mi amada y divida presencia, Yo soy.
Yo soy uno con la llama morada.
Permito que actúe para mi mayor bien,
así como mi alma lo haya dispuesto.

Practica el uso y la invocación de la llama cuantas veces quieras, hasta que te sientas cómodo con su uso.
Es preferible que hagas tu propia afirmación. Involúcrate, sabes hacerlo perfectamente y no necesitas repetir lo que nadie te dicte. No temas hacerlo mal, pues eso no es posible. Deja  que tu alma hable y se exprese. Sea cual sea el mensaje que digas, si está dirigido a usar la llama con amor y respeto, será completamente efectivo. Trabajamos con la intención, ¿recuerdas?.

El trabajo el quinta dimensión implica sacar tu propia maestría, el experimentar, el sentir, en definitiva, Ser. No más manuales, no más información que aprender de memoria, no más esto es correcto  o no, o hay que hacerlo así (juicio externo). Tú eres tu propio Maestro. Tu alma es sabia y tiene todas las respuestas a tus preguntas, sólo tienes que escucharla. Escuchar tu voz interior.

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