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martes, 3 de enero de 2017

Uso de los cristales según su formación

A la hora de usar los cristales, es necesario saber bajo que formación se han originado, pues cada una de ella tiene una función determinada en cuanto a su aplicación holística se refiere. Formación primaria, secundaria o terciaria.

Los cristales con formación primaria se relacionan con las tareas de aprendizaje. Ejemplos: riolita, ópalo de fuego, jaspe leopardo, jaspe orbicular, obsidiana, aventurina, epidota, olivino,, peridoto, cuarzo rosa, jacinto, apatito, lepidolita, topacio, turmalina, amazonita, aragonito, fluorita, kuncita, piedra luna, ágata, amatista, cuarzo blanco, calcedonia y cuarzo ahumado.

Usaremos estos cristales cuando sintamos que necesitamos profundizar en nuestra misión o tarea de vida, situaciones que se repiten y necesitamos ver con claridad o aquel tema que vemos que se nos resiste o es nuestro talón de Aquiles.

Los cristales de formación secundaria están muy relacionados con el ambiente y lo que nos envuelve. Ejemplos: azurita, malaquita, crisocola, variscita, cianita, granate, jade, nefrita, serpentina, zoisita, charoita, rodonita, calcopirita y lapislázuli.

Estos cristales tienen mucho que ver con aprendizajes dolorosos, emociones contenidas por situaciones no superadas. Si os dais cuenta, las principales piedras curativas se encuentran en este grupo: malaquita, rodonita y azurita.

Los cristales de formación terciaria están relacionadas con el proceso de transformación. Ejemplos: serpentina, mármol y anfibolita.

En este proceso de transformación tiene mucho que ver con superar el miedo. Alguna de las enfermedades graves son causadas por este miedo a las emociones retenidas por una situación.

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